¿Qué está pasando con la salud mental en Argentina?
En pocas líneas, te contamos de qué se trata:
- Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, el CIIPS publicó el número 11 de Pulso, su serie de informes con datos y claves para entender el sistema de salud. Esta edición analiza el estado de la salud mental en Argentina y la respuesta del Estado frente a una demanda creciente.
- En 2025 se registraron 5.209 suicidios, un 21,6% más que en 2024. Al mismo tiempo, para 2026 se asignó a salud mental el 1,65% del presupuesto de salud, muy lejos del 10% que fija la ley.
A fines de septiembre, Lali Espósito hizo una pausa en su show en River, frente a 80.000 personas, en su mayoría menores de 35 años. Habló de la crisis de salud mental y del aumento de los suicidios en el país. La escena muestra hasta qué punto el tema llegó a la conversación pública: hoy está en los medios, en las redes y hasta en los recitales multitudinarios.
Suicidios: la mayor alarma
La tasa de suicidio llegó en 2025 a 11,8 cada 100.000 habitantes, y crece de manera sostenida desde 2020, cuando era de 7,8. El 78,6% de las víctimas fueron varones, y la mayor concentración se da entre los 18 y los 34 años. El fenómeno no es solo argentino: entre 2000 y 2021, la tasa de suicidio de personas de 10 a 24 años aumentó un 38% en las Américas.
Un sistema bajo presión
Las provincias describen una sobrecarga creciente del subsector público, con más consultas, más internaciones y cuadros más graves y de aparición más temprana. A eso se suma la demanda de niñas, niños y adolescentes, y de personas que perdieron su obra social o prepaga y pasaron a atenderse en el sistema público. Esa presión persiste aunque se ampliaron camas, dispositivos comunitarios y equipos móviles.
Un malestar extendido y desigual
Según un relevamiento del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA, el 35,9% de las personas encuestadas dice estar atravesando una crisis, sobre todo económica. Entre quienes no hacen tratamiento psicológico, la mitad cree que lo necesita, y la principal barrera es no poder pagarlo. Los niveles más altos de ansiedad, depresión y riesgo suicida aparecen entre los más jóvenes, las mujeres y los sectores de menores ingresos.
Una ley en discusión
En abril de 2026, el Gobierno nacional envió al Senado un proyecto para modificar la Ley 26.657. Propone ampliar los criterios para las internaciones involuntarias, dar mayor centralidad al médico psiquiatra y volver a habilitar internaciones en instituciones especializadas en salud mental. Organizaciones de derechos humanos y de salud mental advierten que estos cambios podrían debilitar las garantías de autonomía y el modelo comunitario de la ley vigente.
La discusión se da en un contexto de fuerte restricción presupuestaria. A mediados de mayo, los programas de salud mental habían ejecutado apenas el 6,2% de su presupuesto. El Programa de Apoyo y Promoción de la Salud Mental, clave para implementar la ley, tuvo en 2026 un presupuesto más de un 90% menor al de 2025.
Una política de salud mental requiere combinar prevención, detección y acceso a tratamientos con intervenciones sobre educación, empleo, protección social, vivienda y redes comunitarias. Que el tema haya llegado a los estadios muestra cuánto atravesó la conversación pública. El desafío es que esa preocupación se traduzca en una política sostenida, con financiamiento y capacidad de implementación.